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Cómo Brasil puede contribuir a la seguridad alimentaria global

Cómo Brasil puede contribuir a la seguridad alimentaria global

Hasta 2050, la demanda global de alimentos deberá aumentar aproximadamente un 70%, impulsada por el crecimiento poblacional. En este escenario, África se proyecta como el continente con mayor expansión demográfica en las próximas décadas, según estimaciones de la FAO y de las Naciones Unidas.

Este crecimiento trae consigo un desafío central para la humanidad: garantizar la producción de alimentos en cantidad suficiente, de forma sostenible y accesible. Entre estos alimentos, la proteína animal desempeña un papel fundamental en la nutrición humana.

A pesar de que las regiones tropicales concentran cerca del 70% del hato bovino mundial, contribuyen con solo el 30% de la producción.

Hay tierra. Hay ganado. Pero falta productividad.

Según un reportaje de The Economist, la producción promedio de leche en América Latina es de alrededor de 30 litros por día, mientras que en África este número es de apenas 1,6 litros por día, lo que evidencia la necesidad de mejoramiento genético orientado a la productividad.

El hecho de que Brasil sea hoy el mayor exportador de carne bovina del mundo no es casualidad. Son décadas de inversión en mejoramiento genético y en el desarrollo de razas no solo adaptadas a los trópicos, sino también altamente productivas y rentables.

La genética cebuina y sus cruzamientos permiten combinar rusticidad, eficiencia productiva y calidad de carne y leche, incluso en climas con altas temperaturas y desafíos ambientales.

Mediante las biotecnologías reproductivas — especialmente la producción y la transferencia de embriones— esta genética puede ser exportada al mundo, transformando los hatos en una sola generación.

El resultado es la formación de hatos más productivos y eficientes, capaces de beneficiar directamente a los productores y aumentar la disponibilidad de proteína animal de calidad, contribuyendo al desafío global de la seguridad alimentaria.